Se entiende que el destinatario último de toda la orientación es la persona, considerándola como un individuo único y con características particulares (Pérez y Blasco, 2001). El individuo es el destinatario final de la acción orientadora, aunque las intervenciones puedan realizarse en pequeños grupos. En este caso, la innovación en materia de orientación académico-profesional, se dirige al alumnado de 4º de E.S.O., es decir, el último curso de esta etapa educativa, con alumnos de entre 15 y 18 años.
Otros
de los destinatarios, aunque de manera más indirecta, son los orientadores del
centro, debido a que supone un cambio en su metodología de trabajo para
facilitar que lleven a cabo intervenciones orientadoras a un mayor número de
alumnos.

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