La duración total del programa será de un trimestre
escolar, concretamente el segundo, debido a que en el primero los alumnos harán
una toma de contacto con su nuevo curso, detectando los problemas que se pueden
encontrar en materia académica. La primera parte, orientación para el
aprendizaje, se llevará a cabo a través de seis sesiones. La segunda,
orientación académico-profesional, se desarrollará en cuatro sesiones. Cada una
de las sesiones se llevará a cabo una vez a la semana, coincidiendo con la hora de tutoría.
La metodología que se plantea se basa en el coaching, donde el alumno pasa a ocupar
un lugar central en el proceso de orientación, mientras que el coach, en este caso el orientador, sirve
como guía en la acción orientadora. Es el propio estudiante quien toma sus
propias decisiones en relación al ámbito académico- profesional.
Bisquerra (2012) indica que en el coaching, el coach no indica lo que uno
debe hacer, sino que se ayuda al interesado a descubrirlo por sí mismo,
poniendo en funcionamiento los recursos necesarios para lograrlo. El orientador
posee una doble función: formativa y asesora o de guía a la hora de llevar a
cabo el proceso de orientación. Desde esta perspectiva se debe trabajar en la
propuesta que se detalla.
Para trabajar mediante este método, es importante
fijar una serie de metas y objetivos que ayuden al alumno a clarificar su
problemática y establecer una propuesta de acción orientada al cambio. La
elección de las áreas de trabajo se realiza en función de las características
del joven, por lo que en todo momento las acciones que se realizan se centran
en las necesidades de la propia persona orientada, es decir el coachee. Esta actividad de
acompañamiento, está orientada a desarrollar la reflexión, con el fin de
realizar una modificación del
comportamiento para optimizar al máximo el potencial del alumno en el contexto
académico.

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